Si las mujeres sentimos que casi no se habla de menopausia… ¿qué podrían decir los hombres?
La andropausia —también llamada “hipogonadismo de inicio tardío”— es casi invisible en la conversación pública. No tiene nombre propio en la cultura, no se comenta entre amigos, y muchas veces se confunde con “estrés”, “edad” o “simple cansancio”. Es tan invisible que atrevidamente la gente les dice a los hombres que están en 'crisis de la mediana edad" y se lo toman a burla.
Pero la ciencia es clara: a partir de cierta edad, las hormonas masculinas también cambian, el metabolismo se hace más lento, la masa muscular se reduce y la energía no es la misma.
Y no, no es “solo psicológico”. Es biología.
¿Qué es la andropausia según la ciencia?
No es un “apagón hormonal súbito” como la menopausia, sino un declive progresivo de testosterona y otras hormonas asociado al envejecimiento masculino. Muchos autores hablan de hipogonadismo de inicio tardío (LOH, por sus siglas en inglés).
Según estudios en población masculina, los niveles de testosterona total comienzan a descender alrededor de los 35–40 años, y este descenso se hace más significativo a partir de los 50–60 años.
No todos los hombres desarrollan síntomas clínicos, pero cuando el descenso hormonal se combina con sedentarismo, mala alimentación, obesidad, sueño deficiente y estrés crónico, el impacto se vuelve muy evidente.
¿A qué edad puede aparecer la andropausia?
No hay una fecha exacta, pero la literatura describe:
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Cambios hormonales detectables: desde los 40 años.
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Mayor prevalencia de síntomas asociados (baja energía, líbido reducida, pérdida de masa muscular): entre los 50 y 65 años.
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Riesgos metabólicos y cardiovasculares asociados a baja testosterona: inician desde los 40 años y más evidentes después de los 60 años.
Lo importante no es tanto “la edad exacta”, sino cómo llega el cuerpo a esa edad: con músculo preservado o con sarcopenia; con metabolismo activo o con resistencia a la insulina; con inflamación crónica o con hábitos protectores.
Síntomas frecuentes de la andropausia
No aparecen todos de golpe ni en todos los hombres, pero la evidencia científica menciona:
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Fatiga persistente, sensación de “no rendir igual”.
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Disminución de la masa y fuerza muscular (sarcopenia).
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Aumento de grasa abdominal y cambios en la composición corporal.
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Descenso de la líbido y cambios en la función sexual.
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Alteraciones del sueño (insomnio, sueño poco reparador).
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Cambios en el estado de ánimo: irritabilidad, desmotivación, tristeza leve.
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Disminución de la densidad ósea con riesgo de osteoporosis en etapas avanzadas.
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Menor capacidad de recuperación después del ejercicio o de enfermedades.
Muchos hombres, en lugar de decir “creo que algo está pasando con mi salud hormonal”, simplemente dicen:
“Es la edad”.
“Es el trabajo”.
“Es el estrés”.
Y se quedan sin herramientas para acompañar el cambio.
Riesgos para la salud cuando la andropausia se cruza con mala alimentación y sedentarismo
Aquí es donde la ciencia se pone seria.
Los estudios muestran que la combinación de baja testosterona + exceso de grasa abdominal + sedentarismo se asocia con:
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Mayor riesgo de síndrome metabólico (resistencia a la insulina, hipertensión, triglicéridos altos).
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Mayor riesgo de diabetes tipo 2.
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Incremento del riesgo cardiovascular (infarto, enfermedad coronaria).
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Aceleración de la pérdida de masa muscular y fuerza, lo que limita movilidad y autonomía en la vejez.
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Mayor inflamación crónica de bajo grado, que está vinculada al envejecimiento acelerado.
No es “solo hormonas”: es un nuevo equilibrio del cuerpo masculino, que puede ir hacia la fragilidad o hacia la longevidad activa, según los hábitos que lo acompañen.
¿Dónde entra SŌRŌ en todo esto?
SŌRŌ no es un tratamiento hormonal ni un medicamento.
Es nutrición funcional pensada para acompañar estos cambios desde tres frentes clave:
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Proteína de calidad para preservar músculo.
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Antioxidantes y grasas saludables para modular inflamación y metabolismo.
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Magnesio y otros nutrientes que apoyan energía, sueño y sistema nervioso.
Synergy: regeneración, antioxidantes y equilibrio metabólico
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La proteína de arveja aporta aminoácidos para preservar y recuperar musculatura, clave en andropausia.
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La cereza y frutos rojos ofrecen polifenoles que ayudan a modular inflamación y estrés oxidativo, implicados en el envejecimiento hormonal.
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El citrato de magnesio apoya la producción de energía, la calidad del sueño y la respuesta al estrés metabólico.
Synergy puede acompañar al hombre en andropausia como una base diaria de recuperación, protección antioxidante y soporte metabólico.
Symphony: movimiento, fuerza y energía limpia
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La proteína vegetal de arveja contribuye a mantener masa muscular y fuerza, lo cual se relaciona con menor fragilidad y mejor metabolismo en hombres mayores.
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Las grasas saludables del coco y el aguacate favorecen una energía más estable, regulan el apetito y ayudan a la salud cardiovascular.
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El citrato de magnesio contribuye a la función muscular, al sistema nervioso y a la sensación de energía sostenida.
Symphony es un aliado para el hombre que quiere seguir moviéndose, entrenando, caminando, trabajando y viviendo con vigor a pesar del descenso hormonal progresivo.
Andropausia visible: lo que SŌRŌ propone
Si la andropausia es invisible en el discurso, la propuesta de SŌRŌ es hacer visible la conversación, no el drama:
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Hablar de andropausia sin burla ni tabú, como una etapa real del cuerpo masculino.
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Invitar a los hombres 40+ a ver la alimentación, el movimiento y el descanso como herramientas, no como castigos.
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Ofrecer nutrición funcional que no promete “milagros”, pero sí aporta los nutrientes que la ciencia asocia con mejor masa muscular, mejor metabolismo y menor inflamación.
No se trata de que SŌRŌ “cure” la andropausia -eso sería irresponsable-, sino de acompañar con superalimentos inteligentes un proceso que, bien gestionado, puede ser el comienzo de una etapa de vida más consciente y fuerte.
Ellos también merecen longevidad con propósito
Si a las mujeres nos cuesta hablar de menopausia, a los hombres aún más con la andropausia.
Pero el silencio no protege: solo invisibiliza.
Entender que el cuerpo masculino también cambia, que sus hormonas también envejecen y que su metabolismo necesita apoyo, es el primer paso para construir una longevidad compartida: donde ellos no se queden afuera del cuidado, del lenguaje, ni de la nutrición con propósito.
SŌRŌ no habla de hombres eternamente jóvenes.
Habla de hombres que quieren envejecer con salud, fuerza y conciencia.
Referencias científicas sugeridas
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Morales, A., et al. (2011). Andropause or late-onset hypogonadism: diagnostic and therapeutic considerations. Urologic Clinics of North America, 38(2), 175–183.
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Corona, G., et al. (2014). Testosterone and metabolic syndrome: A meta-analysis study. Journal of Sexual Medicine, 11(7), 1694–1708.
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